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viernes, 6 de septiembre de 2013

Citas: "Nuestro último verano" AB

    "Querer a Alice no tenía nada de nuevo. Siempre la había querido, incluso cuando la trataba mal. Se acordaba y además se lo había dicho. La había querido antes incluso de que ella se diera cuenta. ¿Acaso no era esa la manera más sencilla de querer a alguien?"  Pág. 34

   "(...) Tanto él como Riley se habían dado cuenta de que aquel mundo era frágil, de que se hundirían en el mar sin dejar rastro si no lo impedían; hacía falta creer en él, y cada vez menos gente lo hacía.
Asqueados de puertas afuera y atenazados por el miedo en su interior, habían sellado un pacto prácticamente sin palabras: las bajas se sucedían una tras otra en todas direcciones, pero se tenían el uno al otro para recordarse la verdad: decidieron que, si eran honestos, a ellos no les pasaría: se encadenarían al mástil de la felicidad sin límites para capear el temporal."  Pág. 35

   "Al pensar en ello ahora, aquello era lo que más le avergonzaba: todas las ocasiones en que, de manera calculada e intencionada, se había portado mal con Alice. Eran esos momentos -y había habido muchos- los que indicaban claramente que no era buena persona. Le hacía enfadar por muchas razones, pero en realidad siempre por la misma: ella era poseedora de su amor y él no parecía ser capaz de recuperarlo. Ella no se lo merecía, que era lo mismo que decir que se merecía algo mejor."  Pág. 69-70

   "Estaba borracho y cansado; y triste y un poco mareado. Alice podía imaginar, incluso ahora, la sensación del peso de la cabeza de Paul, subiendo y bajando al ritmo de su propia respiración.
   -Eres lo único bueno que hay en el mundo-le había dicho él."  Pág. 95

   "<<Deja que te quiera, pero no me correspondas. Quiéreme y deja que te odie durante un tiempo. Deja que me sienta como si hasta cierto punto tuviera el control, porque sé que no es así en absoluto>>."  Pág. 98

   "Incluso después de cómo se había portado, confiaba en que no le tratase mal. Se deslizó dentro de la cama para tenderse junto a ella, tiró de la sábana hasta cubrir ambos cuerpos, y luego se acercó con mucho cuidado para sentir su calor, alargó un brazo tentativamente y le rodeó la cintura, sin tocarla apenas pero deseando estrecharla entre su brazos, y estuvo apunto de dejar escapar un gemido cuando ella deslizó una pierna por encima de la suya. Alice tenía la piel cálida, por estar tapada con la sábana y por ser buena persona, supuso él. Quería hundir la cara en su cuello y entrelazar sus piernas y sus brazos con los de ella.
   -Te quiero-dijo moviendo los labios en silencio: era capaz de decírselo si ella no lo oía."  
Pág.  120

   "-Te quiero-dijo Alice cuando Paul inclinó la cabeza hacia adelante al final, y se aferraron el uno al otro, con la respiración entrecortada haciendo que sus cuerpos subieran y bajaran, con las mejillas pegadas y los dedos de sus pies justo por encima de los tobillos de él-. Siempre te he querido y siempre te querré.
   Sabía que se estaba precipitando demasiado, que seguramente estaba hablando de más, pero así estaban las cosas: era cierto y además no podía hacer nada para evitarlo."  Pág. 136

   "La mayor frustración del amor romántico era que no podías hacer que funcionara sin contar con la otra parte."  Pág. 138

   "(...) lo inesperado no siempre era algo malo."  Pág. 194

   "Las cosas podían sentirse o se podía buscar la manera de encerrar los sentimientos bajo siete llaves pero, una vez estabas sintiendo algo, no se podía elegir exactamente el qué: ese era el problema de abrir la puerta a los sentimientos, que ponían todo patas arriba."  
Pág. 262

   "La segunda mañana, Alice se despertó sola, sacó la caja de cereales al porche y desayunó al sol: tenías que inventarte nuevos rituales cuando habías perdido los que amabas."  Pág. 281

   "Ella se rió y cuando dejó de hacerlo volvió a reinar el silencio.
   -¿Quieres ir a dar un paseo-sugirió Paul-, uno de esos largos y agotadores bajo el sol implacable?
   Alice le sonrió y asintió con la cabeza, pero él veía perfectamente que la preguntaba estaba en camino.
   -¿A qué has venido? 
   (...)
   -A verte."  Pág. 291


miércoles, 4 de septiembre de 2013

"Nuestro último verano" Ann Brashares

   ¡Buenas! Siento que llegue un poco tarde pero aquí estoy un día más con una nueva entrada. Hace bien poquito que me terminé de leer un libro que me encantó y de cuya autora no sabía nada hasta que me sumergí en uno de sus trabajos. Nuestro último verano de Ann Brashares es una historia romántica, juvenil ambientada en una pequeña isla de EE.UU (Fire Island) en la que dos hermanas y su vecino y amigo de la casa de al lado hacen un pacto cuando eran niños y juran mantenerse fieles a su infancia y no pensar en la vida de adulto y en el futuro. Después de este libro pienso leerme su primera obra y con la que saltó a la fama: Verano en vaqueros. Leed hasta la última línea. Merece la pena. 


Título: Nuestro último verano
Título original: Our last summer
Autor: Ann Brashares
Edición: 1ª edición
Editorial: La esfera de los libros
ISBN: 9788497347877
Precio: 19'00€
Páginas: 310










   SINOPSIS:
Las hermana Riley y Alice han dejado atrás su infancia, pero siguen conservando la pasión por Fire Islan, la peculiar isla donde siempre han veraneado junto a sus padres. Riley, tenaz y valiente, trabaja como vigilante en la playa y parece haber entrado en la veintena sin abandonar el espíritu combativo de la adolescencia. Alice, por el contrario, es pausada y dulce, encantadora y, por encima de todo, adora a su hermana mayor. Desde siempre, junto a ellas ha estado Paul, el vecino de la gran mansión que les oculta la vista la mar, amigo trascendental para las dos hermanas.
Su regreso, después de varios veranos de ausencia, marcará un antes y un después en la vida de los tres jóvenes. Y cuando Alice y Paul se dejen llevar por la atracción que siempre han sentido el uno por el otro, habrá perdido para siempre, sin quererlo, el verano de su infancia.

   OPINIÓN PERSONAL:
Cuando Alice y su hermana Riley vuelven un verano más a la inolvidable Fire Islan no saben que ese verano, no será igual que los anteriores. Paul vuelve después de estar dos veranos desaparecido y los tres, a pesar de estar ya en una edad de completa madurez, siguen aferrados a un juramento que, tiempo atrás, prometieron cumplir hasta el final. No vivir en el mundo de los adultos, permanecer fieles a su adolescencia y no crecer nunca. Ahora, la única que sigue manteniendo la promesa es Riley y tanto Alice como Paul se sienten arrepentidos de haber dado un paso más, o por lo menos intentarlo, en su vida. Tener preocupaciones, buscar un trabajo y una universidad a la que asistir y lo más hermoso, doloroso y arriesgado: conocer el amor.

"Querer a Alice no tenía nada de nuevo. Siempre la había querido, incluso cuando la trataba mal. Se acordaba y además se lo había dicho. La había querido antes incluso de que ella se diera cuenta. ¿Acaso no era esa la manera más sencilla de querer a alguien?"

Desde luego que cuando escogí este libro para leer no esperaba que me enamorase como lo ha hecho. Ann sabe cómo introducirte en la historia y formar parte de ella sin llegarte a sentir excluido en ningún momento. El ritmo es bastante lento pero en ningún momento se hace pesada sino que se agradece pues te ayuda a paladear y disfrutar de todas y cada de las descripciones, reflexiones y sucesos que forman esta maravillosa historia. Narrada en tercera persona vivimos el día a día y hechos del pasado que marcaron las decisiones de los jóvenes que ahora, varios años después, se retractan en su presente. Tres puntos de vista diferentes, decisiones, dudas, temores, preguntas y hechos que nos ayudan a conocer la personalidad del trío que nos robará el corazón a lo largo de toda la lectura. No tiene una trama definida (por así decir) sino que la autora se limita a seguir la vida de los personajes como si estuviera en ese mismo momento con ellos, lo que lo hace todo bastante impredecible (aunque sí debo decir que es algo intuitivo) y real.

"(...) Tanto él como Riley se habían dado cuenta de que aquel mundo era frágil, de que se hundiría en el mar sin dejar rastro si no lo impedían; hacia falta creer en él, y cada vez menos gente lo hacía.
Asqueado de puertas afuera y atenazados por el miedo en su interior, habían sellado un pacto prácticamente sin palabras: las bajas se sucedían una tras otra en todas direcciones, pero se tenían el uno al otro para recordarse la verdad: decidieron que, si eran honestos, a ellos no les pasaría; se encadenarían al mástil de la felicidad sin límites para capear el temporal."

Los personajes están muy bien logrados y cada uno aporta una cosa distinta que hace que la lectura no resulte monótona. Creo que si alguno de estos faltase, la historia no sería lo mismo. Por una parte tenemos a Alice: es la más pequeña del grupo. Es dulce, siempre piensa en los demás y cuando da, no espera recibir nada a cambio. A pesar de que es decidida y valiente siempre (desde que nació) ha estado influenciada por las decisiones que Riley y Paul han tomado. Han sido su referente a lo largo de su infancia y adolescencia y durante toda esa época ha vivido la vida que su hermana y su amigo han vivido. Cuando Riley y Paul tomaron la decisión que marcaría su futuro, Alice les siguió sin pestañear. A pesar de todo a lo largo de la obra se vislumbra cómo esta intenta dirigir las riendas de su propia vida asistiendo a fiestas, comportándose como las chicas de su edad y teniendo los sueños que un adolescente siempre tiene a esa edad, cosas que su hermana y Paul tienen vetadas, y por tanto sintiéndose culpable después. Siempre ha sentido atracción hacia Paul y el comportamiento que este tenía con ella le ha hecho sufrir aunque nunca ha dejado de amarle. Incluso que ahora, dos veranos después de su desaparición, le ama y su opinión sigue siendo muy importante para ella.
Riley: tiene la misma edad que Paul. Siempre han sido los mejores amigos y desde su infancia no se han separado el uno del otro. De los tres, es la única que sigue siendo fiel al juramento. Se entrega por completo al socorrismo y mantiene en su interior un espíritu combativo, alegre y despreocupado. A pesar de tener veinticuatro años nunca ha conocido el amor. Riley es independiente pero se encuentra muy unida a su hermana y siempre busca apoyo y consuelo en ella.
Paul: amigo de Riley. Su padre murió cuando este era un niño. Desde entonces, su madre se ha despreocupado completamente de él y de lo único de lo que se preocupa es de gastar el dinero que su marido la dejó en herencia. Paul vive en un internado durante los meses de invierno y en la casa de las dos hermanas en verano. Encontró en Ethan (el padre de Alice y Riley) un ejempló que seguir y durante un tiempo le tuvo como un segundo padre. Paul es de los primeros en madurar y aunque se siente culpable por fallar a sus amigas no puede evitar seguir el camino que su cabeza lleva. El comportamiento que tiene con Alice, desde que era muy pequeña, resulta tosco, egoísta, engreído, distante e hiriente. Dichos actos intenta enmascararlos por el amor que siente por ella y a su vez se culpa por hacerlo y aunque le duele pensarlo sabe que Alice se merece a alguien mucho mejor que él. Durante toda la historia vemos las dudas, reproches y reflexiones que Paul tiene consigo mismo por amar a Alice y por el sentimiento de culpabilidad por el trato que ella ha recibido durante toda su vida por su parte. Es un chico decidido pero frágil que no encuentra nada positivo en él. Desde que Alice nació la ha amado y aunque le cueste reconocerlo, es la única chica a la que podrá amar de verdad.

"Al pensar en ello ahora, aquello era lo que más le avergonzaba: todas las ocasiones en que, de manera calculada e intencionada, se había portado mal con Alice. Eran esos momentos -y habían sido muchos- los que le indicaban claramente que no era buena persona. Le hacía enfadar por muchas razones, pero en realidad siempre por la misma: ella era poseedora de su amor y él no parecía ser capaz de recuperarlo. Ella no se lo merecía, que era lo mismo que decir que se merecía algo mejor."

Si lo que andas busca es una historia romántica pero no empalagosa, en la que la amistad sea lo principal y en la que te sientes identificado con los personajes ¡deja de buscar! Una historia que te hará reír, llorar, sonreír y desesperarte que cuando dejes de leer dirás: ¿Estoy soñando?


Mi puntuación: 5/5

¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a leerla? Dejad aquí abajo vuestros comentarios con vuestras impresiones. ¡Nos vemos el viernes! Hasta entonces: feliz semana.